Cómo convertir tu terraza en un espacio de juego para los niños

Una terraza son metros que en muchas casas no se usan, y en una casa con niños los metros valen doble. El salón deja de ser el único sitio donde jugar, las habitaciones se liberan y los peques pasan un rato al aire libre sin salir de casa.
Ahora bien, antes de pensar en alfombras y cestas de juguetes hay algo que conviene resolver, y es lo que hace que muchas terrazas acaben con la puerta cerrada con pestillo.
Primero lo primero: que sea segura
Es la parte menos divertida y la que de verdad decide si el espacio se va a usar. Merece la pena repasarla entera antes de comprar nada.
- La barandilla. Lo que hay que mirar no es la altura, sino los huecos. Una barandilla de barrotes horizontales es una escalera para un niño de tres años, y en las verticales lo que importa es la separación: si cabe la cabeza, cabe el niño. Los paneles de vidrio o las mallas de seguridad resuelven los dos problemas.
- Lo que se puede escalar. Una maceta grande, un banco, una mesa auxiliar o un arcón pegados a la barandilla convierten esa altura en algo salvable. La regla es sencilla: medio metro libre alrededor de todo el perímetro, sin nada que sirva de escalón.
- El suelo. La solería exterior resbala cuando se moja y no perdona una caída. El césped artificial o las losetas de caucho son la solución habitual y además amortiguan.
- El sol. Una terraza orientada al sur a las dos de la tarde en julio no es un sitio para un niño pequeño. La sombra es un requisito, no un extra.
- Y lo pequeño. Productos de limpieza, herramientas y fertilizantes, en alto o bajo llave. Es lo que más se olvida porque siempre ha estado ahí.

Después, que se pueda usar más de tres meses al año
Aquí está el motivo por el que muchas terrazas acondicionadas para niños acaban sin usarse: funcionan en mayo y en septiembre, y el resto del año están vacías.
Si además tu terraza es de viento, el problema no es solo el frío. Es que las cosas se vuelan, la arena entra, y acabas no sacando a los niños porque sabes que en veinte minutos hay que recogerlo todo.
Un espacio protegido cambia eso por completo. Con un cerramiento de terraza, adecuado este espacio pasa a funcionar de octubre a mayo, que es justo cuando más falta hace un sitio extra donde jugar. Los juguetes se quedan fuera, la alfombra no se moja y la puerta deja de tener pestillo.
Las cortinas de cristal son la opción que mejor encaja en este caso por dos motivos. El primero es que dejan pasar toda la luz, y una zona de juegos oscura no se usa. El segundo es que se abren por completo en cuanto llega el buen tiempo, así que en verano vuelves a tener la terraza al aire libre.
Sobre la duda que siempre aparece con niños: el vidrio de estos sistemas es templado, y su comportamiento en caso de rotura es precisamente lo que lo hace apto para estos espacios. Lo explicamos en de qué protegen las cortinas de cristal.
Y si lo que te falla es la lluvia más que el viento, el frente es otro: ahí lo que hace falta es cubrir por arriba con un techo fijo de vidrio o con una cubierta deslizante.
Ahora sí: montar la zona de juego
Con la seguridad resuelta y el espacio protegido, lo demás es sencillo y bastante más barato de lo que parece.
- El suelo blando ya lo tienes del apartado anterior y es la base de todo: los niños pequeños juegan en el suelo, no en mesas.
- El almacenaje bajo es lo que hace que el espacio se mantenga. Cestas y baúles a su altura, para que puedan sacar y recoger solos, con tapa si van a quedarse a la intemperie. Un mueble alto en una terraza es un mueble que no van a usar.
- Una zona de sombra estable, ya sea un toldo, una vela o una parte cubierta. Y si la terraza está acristalada, recuerda que el cristal deja pasar la radiación: sigue haciendo falta sombra en verano.
- Las plantas, elegidas con cuidado. Hay especies decorativas muy comunes que son tóxicas si un niño las mastica, así que conviene comprobarlo antes en lugar de después.
- Y la iluminación, si el espacio se va a usar en invierno, cuando a las seis ya es de noche. Cambia por completo las horas útiles del sitio.
Si la terraza es pequeña
No hace falta mucho espacio, pero sí usarlo de otra manera. En terrazas estrechas lo que funciona es liberar el suelo y subir todo lo demás a la pared: paneles de juego verticales, pizarras, estanterías estrechas a su altura.
Una franja de dos metros por uno da para una zona de juego perfectamente digna, siempre que no esté ocupada por muebles de adulto que allí no pintan nada.

Que el espacio crezca con ellos
Lo que a los tres años es una alfombra con cestas, a los siete es una mesa para dibujar y a los doce el sitio donde se van con los amigos para no estar en el salón.
Merece la pena pensarlo desde el principio, porque las decisiones que de verdad cuentan sirven para todas las edades: el suelo, la seguridad del perímetro y la protección del espacio. Lo que cambia cada pocos años son los muebles y los juguetes, que es la parte barata.
Una terraza bien resuelta no es una sala de juegos: es una habitación más que se adapta a lo que haga falta en cada momento.
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