Juntas para cristal: tipos, materiales y dónde se usan

Cerramientos con cortinas de cristal con juntas de imán en Rivas-Vaciamadrid
En los sistemas de acristalamiento modernos, como fachadas de vidrio, cortinas de cristal o mamparas divisorias, las juntas cumplen un papel fundamental. No solo garantizan la estanqueidad del sistema, sino que también contribuyen al aislamiento térmico y acústico, a la estabilidad estructural y a la durabilidad de todo el cerramiento.
A menudo invisibles a simple vista, las juntas de cristal están presentes en todas las instalaciones donde se encuentran paneles de vidrio contiguos o donde el vidrio se conecta con otros materiales.
En este artículo analizamos los distintos tipos de juntas para cristal, los materiales más utilizados y sus aplicaciones más habituales.
¿Qué función cumplen las juntas en los acristalamientos?
Las juntas son componentes esenciales que se colocan entre elementos de vidrio o entre el vidrio y su estructura soporte (normalmente de aluminio, acero o PVC). Tienen como funciones principales:
- Garantizar la estanqueidad frente al agua y el aire
- Absorber movimientos estructurales o dilataciones del material
- Mejorar el aislamiento térmico y acústico del conjunto
- Proteger los bordes del vidrio frente a golpes o vibraciones
- Contribuir al acabado estético de la instalación
En función de su ubicación y objetivo técnico, las juntas pueden clasificarse en tres grandes grupos: estructurales, de estanqueidad y decorativas.
Clasificación de las juntas según su función
Juntas de estanqueidad
Son las encargadas de evitar filtraciones de agua o aire entre los paneles de vidrio. Suelen estar fabricadas con materiales flexibles y resistentes a la intemperie como el EPDM o la silicona. Se colocan en las uniones verticales y horizontales, especialmente en sistemas como las cortinas de cristal, las ventanas o las puertas correderas.
Juntas de expansión
Diseñadas para absorber las dilataciones térmicas del vidrio o del material que lo rodea, especialmente en fachadas estructurales. Permiten el movimiento sin que se generen tensiones que puedan dañar el acristalamiento o la estructura.
Juntas de movimiento
Estas juntas permiten que diferentes partes del sistema acristalado se muevan de forma independiente, ya sea por asentamiento del edificio, por vibraciones o por condiciones externas. Son especialmente comunes en instalaciones de gran tamaño o en zonas sísmicas.
Juntas decorativas o de acabado
Aunque también pueden tener función técnica, su papel principal es mejorar el acabado visual de la instalación. Se colocan en esquinas, terminaciones o zonas de encuentro con otros materiales.
Materiales más utilizados en juntas de cristal
La elección del material es clave para asegurar la efectividad de la junta. Cada tipo ofrece distintas propiedades de elasticidad, adherencia, resistencia al envejecimiento y compatibilidad con otros materiales. A continuación, los más empleados:
- Silicona estructural: Altamente resistente al envejecimiento, rayos UV y movimientos mecánicos. Se utiliza especialmente en fachadas estructurales de vidrio y en sellado exterior. Tiene buena adherencia tanto en vidrio como en aluminio y es compatible con ambientes húmedos o expuestos a fuertes variaciones térmicas. También se emplea para juntas de estanqueidad invisibles, ya que está disponible en versiones transparentes.
- Poliuretano: Ofrece buena elasticidad y adherencia. Recomendado para sellados en interior y zonas protegidas. Tiene gran resistencia mecánica y puede pintarse, lo que lo hace útil en juntas visibles o expuestas. Sin embargo, no soporta tan bien como la silicona las exposiciones prolongadas al sol.
- EPDM (etileno propileno dieno monómero): Muy duradero y flexible. Ampliamente utilizado en juntas de estanqueidad para cerramientos, ventanas y puertas. Tiene alta resistencia al ozono, al agua y a los cambios de temperatura, por lo que se emplea sobre todo en juntas perimetrales en sistemas deslizantes o plegables. Se presenta en diferentes formatos: burletes, perfiles en U, juntas con aletas, etc.
- Acrílicos híbridos: Selladores versátiles para aplicaciones generales con buena compatibilidad con vidrio y metal. Son más fáciles de aplicar que otros materiales y ofrecen una buena relación calidad-precio. Se emplean principalmente en juntas de acabado o en interiores donde no hay exposición continua al agua.
- Cepillos o perfiles de PVC: Empleados en cortinas de cristal o mamparas para limitar el paso de aire, polvo o agua. Son ideales para sistemas móviles porque se adaptan al movimiento sin perder contacto con el marco. Aunque no sellan completamente, reducen la entrada de agentes externos y el ruido. Se combinan con juntas de goma para una solución más completa.
La elección del material debe responder a factores como la exposición al exterior, el tipo de vidrio, el sistema de apertura y la frecuencia de uso. Un sellado mal ejecutado o con materiales inadecuados puede comprometer la eficacia del cerramiento, por lo que siempre es recomendable utilizar materiales certificados y compatibles entre sí.
Aplicaciones habituales de las juntas en vidrio
Las juntas se emplean en una gran variedad de soluciones acristaladas. Algunas de las más comunes son:
- Cortinas de cristal sin perfiles: Requieren juntas verticales e inferiores para garantizar la estanqueidad sin comprometer la transparencia.
- Fachadas acristaladas: Utilizan juntas de silicona estructural o de movimiento para absorber cargas y permitir flexibilidad.
- Mamparas y separadores interiores: Las juntas aportan cierre, estabilidad y acabado estético.
- Ventanas y lucernarios: La estanqueidad es clave, por lo que se emplean juntas de EPDM o silicona para sellar entre el vidrio y los marcos.
- Escaparates e invernaderos: Donde se busca una combinación de visibilidad, aislamiento y resistencia a la humedad.
Revisión y mantenimiento de juntas en sistemas de vidrio
Aunque los materiales actuales ofrecen gran durabilidad, las juntas están expuestas al desgaste por condiciones climáticas o movimientos constantes. Es recomendable:
- Revisar su estado al menos una vez al año, especialmente en exteriores.
- Sustituirlas si presentan grietas, rigidez o pérdida de adherencia.
- Limpiarlas regularmente con agua y productos no abrasivos.
- Evitar la exposición continua a productos químicos o solventes agresivos.
Un mantenimiento adecuado de las juntas prolonga la vida útil del sistema acristalado y mantiene intactas sus propiedades de aislamiento y protección.
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